El concreto a pesar de su peso y estructura es un material delicado; hay que tener mucha precaución en su vaciado, en las proporciones adecuadas de sus componentes y especialmente en su curado. Si tiene poca o mucha agua la mezcla no alcanza su máxima eficiencia. No es una tarea fácil, es necesario tener en cuenta muchos aspectos como el correcto mezclado del concreto, tiempo de fraguado, propiedades físicas y químicas, resistencia de proyecto, tipo de curado y un sinfín de cuestiones técnicas que sin duda merecen nuestra atención para un obtener su mayor eficacia.

Su endurecimiento se produce por una reacción química de los componentes de la mezcla, en la cual no debe de existir variación en ella; por ejemplo si hay más cantidad de agua de la necesaria para la reacción química, este sobrante se evapora, dejando pequeños huecos que acabarán dando porosidad al concreto y en muchas ocasiones provocando también agrietamientos plásticos, el agua excesiva también provocará que disminuya su resistencia; aunado a esto y al tener una mayor porosidad, los agentes corrosivos pueden penetrar más fácilmente al interior de la estructura y provocan con el tiempo la corrosión del acero de refuerzo. Al contrario, si la cantidad de agua es menor de la necesaria para que se produzca la reacción química, ésta no hidratará el cemento al no tener la suficiente humedad para poder reaccionar, por lo que no alcanzará la resistencia esperada, y también la trabajabilidad de la mezcla se ve afectada al ser prácticamente seca. Los dos casos descritos son sumamente perjudiciales para el concreto.

Es importante aclarar que estos errores suelen ocurrir más comúnmente cuando la mezcla se realiza en obra, por lo que recomendamos adquirir concreto premezclado, dosificado por sistemas automáticos y personal altamente calificado y capacitado.

El proceso de curado es un factor importante y su función principal es precisamente evitar la pérdida de la humedad necesaria para su fraguado, por lo que es imprescindible mantenerla para que se complete la reacción química que provoca el endurecimiento y la evolución de su resistencia. Esto lo podemos lograr de varias formas posibles, hidratando la superficie constantemente con agua corriente y que la agregada se evapore (y no la de la mezcla), o colocando barreras para que la humedad de la mezcla no salga del compuesto y mantenga la humedad propia. En seguida explicaremos las técnicas más comunes para este proceso:

Riego constante

Este método es el más comúnmente utilizado, consiste en el regar periódicamente la superficie vaciada hasta completar el proceso de fraguado, todo dependiendo de las condiciones ambientales. Generalmente este trabajo lo realiza algún operario, de no ser así se recomienda utilizar aspersores temporizados de jardinería, en especial los fines de semana cuando no hay actividad en la obra.

Textiles húmedos

Esta técnica es la más utilizada para los pilares por su ubicación y facilidad. Consiste en envolver los vaciados con telas de algodón o sacos de ixtle para humedecerlos cada vez que se vaya evaporando el agua. Con este método hay que tener mucha precaución ya que debemos verificar que no se lleguen a secar por completo, ya que pueden absorber la humedad del concreto y darnos un resultado contrario al deseado.

Cubierta plástica

Básicamente estamos hablando de cubrir la placa de concreto con una cubierta de polietileno con el fin de mantener el agua agregada previamente; si ésta se coloca y en temperaturas muy elevadas o al calor del sol directo se produce el efecto de un invernadero, se evapora el agua pero queda contenida dentro de la cubierta, por lo que el curado está garantizado con la misma agua del mezclado.

Compuestos sellantes

Con esta técnica rociamos compuestos específicos sobre la superficie para que penetren en los poros del concreto vaciado, creando una capa extra que la impermeabiliza contra la evaporación de la humedad contenida en su interior. Su aplicación debe de realizarse cuando la mezcla aún se encuentra fresca, sin fraguar, para evitar que los líquidos exteriores penetren y provoquen un exceso de agua.

El periodo de tiempo en que se tiene que curar el concreto va a depender mucho de las condiciones climatológicas en donde se encuentre la construcción, ya que no es lo mismo realizarlo en áreas cálidas que en áreas con climas húmedos o fríos. Siendo éste un factor clave para la resistencia y durabilidad del concreto.

Evidentemente dado lo anterior podemos concluir con la premisa de que no se debe de escatimar tiempo en el curado, ya que no pasa nada si nos excedemos unos días más de riego, y así evitamos que a la larga los usuarios de la obra pasen momentos difíciles al tener que reparar los resultados de un curado mal hecho o inadecuado, la omisión en esta práctica puede afectar a que la construcción llegue a tener problemas estructurales.

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